Automatización

Cómo documentar un proceso antes de automatizarlo

Fernando Blanco DosilFernando Blanco Dosil

Hay una tentación enorme al automatizar: saltar directo a la herramienta y empezar a montar flujos. Es comprensible, pero es también la fuente de la mayoría de proyectos que salen mal. Antes de automatizar un proceso hay que entenderlo de verdad, y entenderlo significa documentarlo. Sin ese paso, estás construyendo sobre una idea aproximada de cómo crees que funcionan las cosas.

Documentar un proceso no es burocracia. Es la fase donde descubres cómo se hace el trabajo realmente (que casi nunca coincide con cómo crees que se hace), dónde están las excepciones y qué se puede simplificar. Muchas veces, al documentar, te das cuenta de que parte del proceso sobra. En este artículo vemos cómo hacerlo bien sin convertirlo en un proyecto eterno.

Captura cómo se hace de verdad

El primer principio es documentar la realidad, no el ideal. Pregunta a quien ejecuta el proceso cómo lo hace en el día a día, con sus atajos, sus correos sueltos y sus excepciones. El proceso oficial que figura en un manual suele tener poco que ver con lo que ocurre de verdad, y automatizar el manual en lugar de la realidad lleva a soluciones que no encajan.

Una técnica útil es seguir un caso real de principio a fin, anotando cada paso, cada decisión y cada herramienta que interviene. Ese recorrido completo revela las costuras del proceso: dónde se espera, dónde se reintroduce un dato, dónde alguien tiene que decidir algo a ojo. Ahí están las oportunidades y también los riesgos.

Los elementos que no pueden faltar

Una buena documentación de proceso no necesita ser extensa, pero sí completa. Hay una serie de elementos que conviene tener claros antes de pensar en automatizar, porque cada uno se traducirá en una decisión de diseño.

  • Los pasos en orden, desde el disparador inicial hasta el resultado final
  • Quién hace cada paso y quién decide en cada punto de decisión
  • Qué datos entran, se transforman y salen en cada etapa
  • Las excepciones y casos especiales, y qué se hace con cada uno
  • Las reglas de negocio que gobiernan las decisiones del proceso

Simplifica antes de automatizar

La documentación casi siempre saca a la luz pasos que no aportan nada: una validación duplicada, un correo que nadie lee, un dato que se copia tres veces. Antes de automatizar, aprovecha para limpiar. Automatizar un proceso simplificado es más barato, más robusto y más fácil de mantener que automatizar uno innecesariamente complicado.

En Plaka Studio insistimos en esta fase porque es donde se juega el éxito del proyecto. Documentar bien un proceso es la diferencia entre una automatización que encaja con la realidad y dura años, y una que se rompe a la primera porque se diseñó sobre suposiciones. Es el paso menos vistoso y, a la vez, el que más determina el resultado.

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Fernando Blanco Dosil

Escrito por

Fernando Blanco Dosil

Product Engineer al que le mueve convertir ideas en producto. Escribe sobre desarrollo, datos y cómo llevar proyectos de la chispa a la realidad.

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